Sangre, sudor y lágrimas: el otro lado del K-pop

Durante la última década, alrededor de todo el mundo, el interés por la cultura surcoreana ha crecido y se ha enfocado en el K-pop. Poco a poco, este género ha ido conquistando el mercado global hasta convertirse en un fenómeno de masas, capaz de atraer a miles de espectadores de todos los idiomas en redes sociales, que apoyan incondicionalmente a sus ídolos, los mismos que, detrás de los flashes, derraman sangre, sudor y lágrimas para estar en la cima (Navarro, 2020).

El término K-pop, también escrito como Kpop o kpop, tiene su origen en la conjunción de los términos en inglés Korean y pop (pop coreano), y -de acuerdo a Navarro- se refiere exclusivamente a la música producida en Corea del Sur.

Las empresas son las que se encargan de formar grupos e impulsar este género, buscando llegar cada vez más lejos con lo que tienen para ofrecer. Según Blanco (2019), ni siquiera el idioma es un impedimento para crear algo nuevo y darlo a conocer, ya que no es el único que utilizan en la composición de canciones, sino que también el japonés, mandarín, inglés y hasta el español. Dentro de la industria, las principales empresas líderes en ingresos son SM, JYP, YG Entertainment y Big Hit, las cuales han formado artistas completos, tales como BTS, BLACKPINK, EXO y TWICE. Estas bandas, por medio de un casting previo y un posterior y arduo entrenamiento, lograron su éxito (Blanco, 2017).

Éxitos y expansión

Entre 2001 y 2010, el ingreso anual total de las exportaciones de dramas de televisión, música y estrellas de Corea aumentó de US $12 millones a $172 millones. Luego en 2012 creció explosivamente gracias al hit mundial “Gangnam Style” de PSY, el cual fue el más buscado en diferentes países, desde Turquía, Sri Lanka, Líbano y Honduras (Vargas, 2015).

Desde entonces, el fenómeno mundial del K-pop no ha parado, según Morales (2020), en esta industria musical destacan las ventas de las bandas, similares a las teen bands de Estados Unidos, pero cantada mayormente en coreano, con bailes elaborados, efectos visuales, y con una moda y estética a través de sus idols (ídolos), consiguiendo atraer a público de diferentes países.

Sin ir más lejos, en 2020, una de las bandas más importantes del K-pop, BTS (Bangtan Boys), alcanzó un hito histórico: se convirtió en el primer acto coreano en alcanzar la posición #1 del listado Billboard Hot 100 gracias a su cancion “Dynamite”. Al mismo tiempo, de acuerdo con Billboard, el grupo consiguió 101 millones de visualizaciones en YouTube, durante las primeras 24 horas de su video “Dynamite”. Además de convertirse en el primer grupo coreano en obtener una nominación a los GRAMMYs.

 


Abusos y explotación

Detrás del éxito, el alto rendimiento de los artistas que encarnan la industria del K-pop está mediado por la gestión de compañías,  que manejan sus vidas en todos los aspectos, y muchas veces incurren en abusos.
Los trainees son artistas principiantes que se encuentran en período de entrenamiento y que eventualmente se convertirán en idols; los trainees firman contratos conocidos como “contratos de esclavos”, que ejercen un control excesivo en todos los aspectos de sus vidas, y los obligan a llevar rutinas muy exigentes, así lo afirma Navarro (2020), quien además manifiesta que las compañías muchas veces se aprovechan económicamente del éxito de los artistas, aún después de pagar las deudas de cuando eran principiantes.

La voz de quienes escuchan K-pop

El primer contacto con el K-pop de Verónica, fanática del género, fue bastante inusual ya que no sabía de su existencia hasta que cantó y bailó “Gangnam Style” de PSY. Años después, todo cambió cuando conoció a BTS en 2020, su banda favorita, y se adentró en esta industria.

Para ella, el K-pop, al tener tantos estilos musicales, es una combinación un tanto extraña, pero que a la vez encaja perfectamente y suena muy bien. Este género para Verónica significa arriesgarse, probar y unir diferentes cosas y estilos que encajen y queden perfecto con cada persona.

El grupo de fans al que pertenece se llama ARMY y es una gran familia, “apoyamos y cuidamos de nuestros artistas, es un fandom enorme, poderoso e inteligente”, relata.

“Ser parte de él consiste en cumplir con las metas que nos imponemos, defender a BTS de difamaciones, y también de donar para diferentes causas relacionadas al cuidado del medio ambiente, ayudar a estudiantes con deudas, y a quienes necesitan ayuda en salud mental”, cuenta Verónica con orgullo.

“BTS pavimentó el camino para la industria del K-pop en todo el mundo, pero también se debe al gran concepto audiovisual que cada grupo posee y proyecta, aparte de la música que es pegadiza y siempre sorprendente”, asegura, ya que cada canción siempre es algo nuevo, distinto y a otro nivel.

En cuanto al “lado oscuro” de esta industria, Verónica tiene una opinión divida: por un lado, las reglas son muy estrictas y hasta inhumanas; pero, por otro lado, gracias a eso tienen una calidad artística completa, aguantando todo un concierto bailando y cantando.

“Nosotros que estamos del otro lado del mundo, conocemos las reglas que manejan las empresas con sus idols, las familias coreanas también lo saben, incluso mejor que nosotros, y ellos apoyan a sus hijos, que son menores de edad, al momento de ingresar a las empresas como trainees”, afirma Verónica.

Video sobre las reglas en el mundo del K-pop:

Si bien en la actualidad las regulaciones respecto a situaciones injustas en los contratos, que aún se ven obligados a firmar quienes están iniciándose en el mundo del K-pop, no son lo suficientemente eficientes para garantizar un trato más humano con los artistas, sí hay mayor visibilidad para lo que ocurre en las compañías. “Lágrimas, sudor y sangre” de BTS hace un guiño a todo lo que implica conocer el lado oscuro de las cosas, de la misma manera, es necesario poseer conocimiento respecto al tipo de arte que se consume en la actualidad.

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