El Dr. Carlos Valdovinos explicó que muchos de estos contaminantes comenzaron a identificarse con el tiempo, por lo que aún existen importantes desafíos para su estudio y regulación. Créditos: Antonella Sáenz.
El especialista advierte sobre estos contaminantes emergentes, que representan un desafío para la ciencia y la regulación ambiental debido a su persistencia en los ecosistemas y las incertidumbres que aún existen sobre sus efectos a largo plazo. En Valdivia, una ciudad estrechamente ligada a sus ríos, esta problemática adquiere especial relevancia por su posible impacto en los peces y otros recursos acuáticos que forman parte del consumo y la actividad local.
La presencia de microplásticos y otros disruptores endocrinos en los ecosistemas acuáticos se ha convertido en una preocupación creciente debido a sus efectos sobre la fauna y su posible impacto en la salud humana. Estas sustancias, presentes en productos de uso cotidiano y en las aguas residuales, pueden acumularse en los organismos y transferirse a través de la cadena alimentaria.
Con el objetivo de comprender qué son estos contaminantes, cómo llegan a los ríos y ecosistemas acuáticos y por qué es importante estudiarlos, se entrevistó a Carlos Valdovinos, médico veterinario y doctor en Ciencias Silvoagropecuarias, quien destacó la necesidad de proteger la biodiversidad y avanzar en el conocimiento y regulación de estas sustancias para contribuir a la sustentabilidad de los ecosistemas.
¿Qué son los disruptores endocrinos y cómo afectan a las especies acuáticas?
Los disruptores endocrinos son sustancias químicas que actúan como hormonas y alteran el sistema hormonal de los organismos. Entre ellos se encuentran los plásticos, el bisfenol A, los ftalatos y las hormonas provenientes de anticonceptivos. En las especies acuáticas, especialmente peces y anfibios provocan alteraciones hormonales que afectan su reproducción, causando disminución de la fertilidad, menor producción de huevos, cambios sexuales en los machos y reducción de las conductas de apareamiento.
En algunas especies de anfibios se han presentado cambios sexuales, como la aparición de estructuras femeninas en los machos. Los folículos, que deben encontrarse únicamente en las hembras, también aparecen en los machos, los cuales presentan conductas que dificultan el acercamiento a las hembras. Como consecuencia, se generan problemas en la reproducción de estas especies.
¿Cuáles son los principales disruptores endocrinos?
Los principales disruptores endocrinos son los compuestos organoestañosos , utilizados antiguamente en pinturas para evitar que organismos marinos se adhirieran a los barcos, también están los compuestos farmacológicos presentes en las aguas residuales, como los anticonceptivos. Estas sustancias permanecen en el ambiente, se acumulan en los organismos acuáticos y pueden causar alteraciones reproductivas.
Transferencia de contaminantes en la cadena alimentaria
La persistencia de estos contaminantes en el ambiente permite que se acumulen en los organismos acuáticos y se transfieran a través de la cadena alimentaria, generando preocupación por sus posibles efectos sobre la fauna y la salud humana.
¿Cómo llegan estas sustancias a ríos y ecosistemas acuáticos?
Los disruptores endocrinos llegan al ambiente principalmente a través de las aguas residuales. Estas sustancias pasan por el alcantarillado hacia las plantas de tratamiento, las cuales no logran eliminarlas por completo. También provienen de las plantas de celulosa y de los residuos plásticos que se acumulan en vertederos, playas y cuerpos de agua.
¿Es posible que estos contaminantes lleguen a las personas mediante el consumo de peces?
Sí, estos contaminantes pueden llegar a las personas a través del consumo de peces y moluscos contaminados. Existe una especial preocupación por los microplásticos, ya que han sido detectados en la sangre humana. Aunque sus efectos en las personas aún no están completamente claros, se sabe que estas partículas pueden circular por el torrente sanguíneo y depositarse en diferentes órganos. En cambio, sus efectos sobre la fauna acuática sí han sido demostrados.
Regulación y sustentabilidad
El creciente conocimiento sobre los efectos de los microplásticos y otros disruptores endocrinos ha evidenciado la necesidad de avanzar en su estudio y regulación. Sin embargo, la ausencia de normativas específicas y la complejidad de estos contaminantes plantean importantes desafíos para la protección de los ecosistemas y la conservación de la biodiversidad.
¿Existe alguna regulación respecto a la cantidad de microplásticos que se pueden encontrar en los ríos?
No, en Chile existen regulaciones para los plásticos, como la Ley REP, que se aplica a restaurantes y hoteles, los cuales deben tener contenedores y que se reciclen ciertos productos. Pero respecto a las concentraciones de microplásticos, no hay.
También tenemos el Decreto 90, que regula los residuos líquidos que se eliminan desde las plantas de tratamiento hacia las aguas continentales superficiales y las aguas subterráneas. Sin embargo, ahí no están considerados los disruptores endocrinos. Se regulan otro tipo de contaminantes, como metales, bacterias y algunos compuestos orgánicos, pero no los disruptores como tales. Eso es un problema.
¿Por qué ha sido difícil regular los microplásticos y otros disruptores endocrinos?
Hay que tener claro que nosotros no sabíamos que eran contaminantes, esto se empezó a descubrir con el tiempo. Como muchos otros elementos químicos que han sido muy útiles para la humanidad, después nos dimos cuenta de que generan efectos muy complejos. Entonces, a medida que hemos ido detectando esto, hemos ido tomando medidas.
¿Por qué considera importante hablar de esta problemática actualmente?
Porque esto tiene que ver con la sustentabilidad, tiene que ver con la salud de nuestro ecosistema y la preservación de la biodiversidad. Una biodiversidad muy rica mantiene la salud del ecosistema, mientras más biodiversidad tenga, mayor es la defensa que se produce frente a agentes externos o desbalances que se puedan producir.
La evidencia científica sobre los microplásticos y otros disruptores endocrinos continúa creciendo, al igual que las interrogantes sobre sus efectos a largo plazo. Aunque todavía existen vacíos en la investigación y en la regulación de estas sustancias, el conocimiento de sus impactos ha permitido avanzar en la comprensión de una problemática que involucra tanto a la biodiversidad como a las personas. En este contexto, fortalecer el estudio y la protección de los ecosistemas acuáticos se vuelve fundamental para enfrentar los desafíos ambientales y contribuir a una mayor sustentabilidad.
Daniel Ramírez, Antonia Serey, Tomás Rosas y Antonella Sáenz.
