Jooris tiene más de 40 años de experiencia en fotografía. Foto cedida por Francisco Jooris.
Más allá de la cámara, Jooris revela aspectos de su vida y aprendizajes, y cuenta cómo la fotografía se convirtió en parte esencial de su historia.
Francisco Jooris Jacmart, fotógrafo de 70 años, nacido y criado en la ciudad de Valdivia. Es reconocido por diversos trabajos fotográficos en los que destaca la exposición “Cuenca de los Humedales de Valdivia”, y, además, ha escrito libros como “Valdivia, una mirada poética”, “Valdivia: Reflejos de una ciudad fluvial” y “Tras las huellas del sur”. La entrevista tuvo como propósito dar a conocer aspectos de su vida personal y comprender cómo surgió su interés por la fotografía.
¿De dónde nace su interés por la fotografía?
Todo comenzó cuando era niño y mi padre me regaló mi primera cámara fotográfica a fines de los años setenta, una cámara que aún conservo. Más adelante apareció Raúl Torres, quien se convirtió en mi mentor e inspiración. Gracias a él comprendí que la fotografía podía ser mucho más que una imagen; podía convertirse en una forma de expresar lo que llevaba dentro. Sentía la necesidad de comunicar algo que habitaba en mi alma y encontré en la fotografía el medio perfecto para hacerlo.
La conexión con la naturaleza a través de la fotografía
Francisco Jooris comentó que muchas de sus fotografías nacen de los momentos que vive al recorrer ríos, humedales y paisajes del sur de Chile. Además, señaló que la naturaleza siempre le ha transmitido tranquilidad e inspiración para desarrollar su trabajo artístico.
¿Cómo fueron su infancia y sus estudios?
La infancia que tuve fue como cualquier otra. La mayoría de los niños de mi generación éramos niños simples, jugábamos con cosas simples, crecí a la orilla del Río, pescando, abría carpas, mirando los atardeceres. Y el río siempre fue un elemento que cautivó mi alma en ese sentido. Después crecí; estuve en varios colegios; era un niño bastante atípico. Repetí cursos muchas veces porque no funcionaba mucho en mi cabeza la educación básica. Finalmente, encontré mi camino a través del arte y entré a la Universidad Austral de Chile en 1980 y fueron tres años estudiando Bachillerato en Arte, después de eso descubrí la fotografía como mi gran amor y desarrollé mi vida en la fotografía artística y comercial.
¿Se dedica a alguna otra profesión o algún hobby?
Me encanta viajar, conocer los parques nacionales de Chile, hacer trekking, caminar y conectar con la naturaleza. Es algo que realmente me apasiona y que hoy considero una de mis grandes aspiraciones. También realicé cursos de fotografía, porque siempre fue una parte importante de mi vida, pero con los años descubrí que lo que más me llena actualmente es viajar, moverme libremente y vivir nuevas experiencias.
¿Cuál ha sido un momento importante en su vida?
Una de las experiencias más importantes de mi vida ha sido convertirme en padre. El nacimiento de mis tres hijas marcó profundamente mi existencia y supuso una verdadera transformación en la manera en que entendía la vida. Cuando uno se convierte en padre, muchas cosas cambian. Cuando hablo de momentos importantes, me refiero a aquellos que realmente me han impactado y han dejado huellas profundas en mi vida.
El equilibrio entre la vida y el arte
Jooris mencionó que, a lo largo de los años, aprendió que la fotografía también le enseñó a disfrutar de los momentos simples de la vida, encontrando inspiración tanto en su trabajo artístico como en las experiencias cotidianas.
¿Cuál ha sido su mejor logro personal?
Mi mayor logro ha sido alcanzar la felicidad y realizarme plenamente como fotógrafo. Ha sido una satisfacción enorme. Hoy, a mis 70 años, siento que he cumplido mi misión. He sido un gran fotógrafo; he hecho lo que realmente quise en mi vida y, con eso, ya me considero un ganador.
Entre sus trabajos más destacados figura la exposición “Cuenca de los Humedales de Valdivia”, presentada en el Museo de Arte Contemporáneo de Valdivia, en la que, mediante una serie de imágenes, explora el paisaje y el entorno natural del sur de Chile.
¿Recuerda cuál fue la primera fotografía que realmente le marcó?
No fue ninguna fotografía en particular, sino que hubo hitos a lo largo de mi vida como aprendiz de fotógrafo, porque soy autodidacta; no estudié en ninguna escuela en ese momento, ya que no había institutos. Una de las cosas que me marcaron mucho fue la primera vez que vi una copia de papel fotográfico en una cubeta y apareció en una imagen. Tenía 22 años. Torres me invitó a su estudio que estaba ubicado en Cochrane y vi una copia en la que aparecía una imagen en una cubeta con un líquido que no sabía qué era, y eso me fascinó, me sorprendió y a partir de entonces dije, este va a ser mi camino.
¿Hay algún lugar o paisaje de la ciudad que te inspire?
El Río. El río siempre ha sido mi tema y tiene mucho que ver con la pregunta inicial de mi infancia, creo que fue mi hilo conductor, como mi fuerza emocional con respecto a mi trabajo como artista, como fotógrafo.
Francisco Jooris ha participado en actividades colectivas vinculadas a la fotografía en Valdivia, como la muestra “Un trago de luz y sombra”, realizada en el marco del Día Nacional de la Fotografía, junto a otros exponentes locales.
¿Qué etapa de su vida ha sido la más importante hasta ahora?
Hay muchas etapas importantes, pero para mí la más importante fue la experiencia como editor de libros; fue clave cuando me dediqué a la publicación. Comencé a trabajar en libros sobre el sur de Chile o sobre Valdivia, mi ciudad. Esto fue un logro tremendo, porque a través de los libros pude canalizar realmente y mostrar a la gente el amor por mi ciudad y por el entorno natural del sur. Aunque si bien participé en muchas exposiciones, participé en muchas obras con artistas locales y también del extranjero, pero la parte editorial fue uno de los grandes logros que quería hacer en mi vida.
Actualmente, Francisco Jooris sigue dedicado a la fotografía y a compartir la cultura de la región. A través de sus fotos y libros, continúa mostrando su amor por Valdivia, los ríos y los paisajes del sur, lugares que han sido una inspiración importante en su vida desde que era niño.
Escrito por Fernanda Herrero.
