Gabriela Álvarez, Terapeuta Ocupacional: “El perro fue mi compañero en una soledad no deseada, eso hizo clic para emprender en lo que hago ahora”

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Gabriela Álvarez con su uniforme de “Inka Trewa”. Créditos: Valentina Reyes Muñoz.

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La terapeuta fundó su emprendimiento “Inka Trewa” en 2023, en el que trabaja con terapia asistida por perros en espacios como la Corporación para la Nutrición Infantil (CONIN), los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) y el Centro Odontológico Diente Arcoíris.

Gabriela Álvarez es Terapeuta Ocupacional de la Universidad Austral de Chile (UACh) y cuenta con capacitación en terapia asistida por perros de la Corporación Teacan Chile. Actualmente, se encuentra en la última etapa de su diplomado en la Academia Bocalán.

En un entorno junto a Ina y Roma, sus perritas, o, como ella las describe, compañeras, Álvarez habló sobre el largo camino que le tomó llegar a ser lo que es hoy.

Gabriela Álvarez, desde pequeña, mostró un gusto y un apego especial por los animales, en especial por los caninos. A lo largo de su vida, ha tenido más de 9 perros con los que ha forjado un vínculo significativo.

Desde su niñez, ¿cómo recuerda su relación con los animales?

Desde pequeña, siempre hubo un perro en la casa de mi abuela. Se llamaba Toby y vivió como 14 años, pero era un perro de patio. Cuando me fui a vivir con mi mamá, falleció mi padrastro en un accidente. Yo tenía 11 años y una vecina me regaló un perro. Siento que, desde ahí, el perro fue una contención emocional. Lolo era un mestizo de coque y fue un tremendo compañero.

¿En qué momento se dio cuenta de que el vínculo con los perros podía servir para ayudar a otras personas?

Cuando decidí volver a estudiar, siempre pensé que debía estudiar algo del área de la salud y estaba entre psicología, kinesiología y terapia ocupacional. Empecé a evaluar, hasta que un día leyendo un poco más, vi una foto de una terapeuta que trabajaba en rehabilitación en la Teletón de Santiago y hacía terapia con perros, y dije, “esto quiero ser yo”.

Sobre su experiencia universitaria, ¿cómo fue esa etapa junto a sus perros?

Ellos eran un apoyo súper importante en mi día a día, porque en general yo siempre he sido solitaria, en ese proceso yo estudiaba veterinaria, después me cambié de carrera, fui a estudiar medicina a Puerto Montt. Allá estuve con depresión y el perro fue mi compañero en una soledad no deseada; creo que eso me hizo clic para emprender en lo que hago ahora.

La motivación de INKA TREWA

Álvarez fundó Inka Trewa en 2023, pero lo formalizó en el centro de negocios el año pasado bajo el nombre “Cuatro Patas S.P.A.”, que presta servicios de terapia de intervención asistida con perros en educación y salud. Actualmente, trabaja en conjunto con sus perritas Ina, Joy y Roma y con su colega Carolina Pablaza, técnico en terapia asistida por perros, quien participa junto a su perrita Leia.

Desde la terapia ocupacional, ¿qué la impulsó a realizar una capacitación en intervención asistida por perros?

Lo que me impulsó desde el día uno es mi historia ocupacional: siento que ser tutor de una mascota es una ocupación muy significativa para muchas personas.

Respecto a la terapia asistida, ¿cuál ha sido, hasta el momento, el caso que más la ha conmovido?

Es difícil; hace tiempo fuimos a ELEAM a visitar a una persona que está en proceso de fin de vida. Entramos con una de las perritas e interactuó con la paciente y nos dijo: “Este es el mejor remedio que me pudieron dar en años”. Algo tan simple como llevar a un perro y, con eso, tocar su historia de vida te reconforta.

En Inka Trewa trabajan en conjunto a 4 perritas para las terapias asistidas, ellas se caracterizan por ser…

Cariñosas, regalonas y dóciles. Las cuatro viven en un espacio familiar y son amigas entre sí; siempre tratamos de vincularlas. Son muy de estar con humanos y, para mí, son compañeros de vida. Uno aprende a conocer a sus perros a través del lenguaje canino y si alguno presenta dolor, no trabaja.

Proyección para su emprendimiento

Desde que Álvarez encontró su verdadera vocación, ha tratado de participar en distintos proyectos que la ayuden a crecer y a cumplir sus metas a futuro.

De aquí a 5 años, ¿qué aspectos les gustaría mejorar o cambiar de su servicio?

Hay varias inquietudes sobre hacer un centro de atención, pero, principalmente, ver este año el tema de ser una fundación sin fines de lucro y dedicarme solo a eso. Lo ideal sería que se incluyeran dos técnicos más y 1 o 2 perritos. También me gustaría abarcar un proyecto fuera de Valdivia, en otra comuna que esté dentro de la región.

Dado que en Chile aún no existe una ley que ampare la intervención asistida con animales en establecimientos de salud, ¿siente que esto podría limitar su labor en el futuro?

Un poco sí y un poco no. En junio del año pasado salió esta circular que permite el ingreso de perros para ver a pacientes y ahí me limitó porque justo estábamos armando un protocolo con el equipo del hospital base.  Sí, me parece necesario regularizar al perro como intervención para quienes nos dedicamos a esto, ya que aquí en Chile no hay legalización al respecto, sólo existe para perros de servicio o de alerta médica. Todos nuestros estándares de trabajo vienen de líneas internacionales como Bocalan, que es una institución en la que yo me he formado en España, al igual que el Centro de Terapias Asistidas con Canes (CTAC).

A pesar de que le costó varios años encontrar su verdadera vocación, Gabriela Álvarez asegura ser muy feliz en lo que hace y ha participado en diversas instancias en la región, tanto en terapia asistida con perros como en charlas en centros de salud y de educación sobre este tema. De esta forma, la terapeuta esperará no perder su enfoque social con Inka Trewa para realizar proyectos junto a otras fundaciones sin fines de lucro.     

Escrito por Valentina Reyes Muñoz.