Fotografía cedida por Pablo Iriarte, Doctor en Ciencias Humanas.
Más que lugares de comercio, los negocios tradicionales resguardan saberes que forman parte de la historia y la identidad de una comunidad.
En los últimos años, Valdivia ha visto desaparecer varios comercios tradicionales que formaban parte de la historia y la vida cotidiana de la ciudad. El cierre de Calzados Savy es un ejemplo de este proceso y permite reflexionar sobre cómo la pérdida de estos espacios afecta la identidad y la memoria de la comunidad valdiviana. En esta entrevista se busca conocer la opinión de Pablo Iriarte sobre el cierre de Calzados Savy y tiene como objetivo comprender qué impacto tiene la desaparición de este tipo de negocios en la identidad y el sentido de pertenencia de la comunidad.
Muchas veces se piensa que la identidad de una ciudad se construye a través de monumentos o hitos urbanos, ¿qué papel pueden jugar los comercios tradicionales dentro de esa construcción identitaria?
Los comercios tradicionales tienen que ver con la identidad local de una manera muy práctica y concreta, porque la identidad local no sólo está formada por el conjunto de recuerdos o ideas sobre el pasado de un lugar, sino también por el modo en que se vive. Estos espacios satisfacen necesidades cotidianas y representan una forma de organizar la vida, por lo que se convierten en hitos que ilustran una forma de vida y ayudan a construir la identidad de una comunidad.
¿Es posible que un comercio funcione como un espacio donde se conserva y transmite memoria colectiva entre generaciones?
Los espacios productivos tradicionales funcionan como lugares donde se conservan y transmiten saberes y conocimientos que han pasado de generación en generación. Además, mantienen viva la memoria de cómo se vivía y trabajaba en el pasado, convirtiéndose en una parte importante de la memoria colectiva de la comunidad. Todo espacio productivo es un espacio de conocimiento aplicado.
La reacción emocional de los habitantes ante el cierre de un negocio tradicional como reflejo de la identidad local y la memoria colectiva
El cierre de un negocio tradicional genera una reacción emocional porque representa la desaparición de una forma de vivir, de organizarse y de satisfacer necesidades. También impulsa una cierta nostalgia sobre una identidad que se está perdiendo.
¿Cómo puede interpretarse sociológicamente la pérdida de un negocio histórico más allá de sus consecuencias económicas?
Las consecuencias de estas transformaciones van mucho más allá de lo económico. Aunque tienen una dimensión económica, también involucran aspectos sociales, culturales y políticos. Cuando desaparecen estos negocios, no solo se pierde una actividad comercial, sino también conocimientos y saberes acumulados a lo largo del tiempo. Además, se debilitan o desaparecen las redes que conectaban a productores de materias primas , fabricantes y consumidores, junto con las formas de vida y las relaciones sociales que se construían en torno a ellas.
| En 2021, Pablo Iriarte participó como coautor e investigador en el estudio Mundanidad y desplazamiento: la mirada de los adventistas sobre la modernidad (Valdivia, Chile). La investigación, desarrollada a partir de entrevistas a miembros de la Iglesia Adventista de Valdivia, buscó comprender cómo los creyentes perciben la relación entre religión, modernidad e identidad cultural en la ciudad. |
¿Cómo cambia la relación entre las personas y los productos según el tipo de espacio comercial en el que consumen?
La relación entre las personas y los productos cambia según el tipo de espacio comercial. En los comercios tradicionales existe mayor cercanía, ya que suele haber un vínculo más directo entre productores, vendedores y consumidores, lo que permite conocer mejor el origen y el proceso de los productos. En cambio, en los espacios de consumo estandarizados esta relación es más impersonal, porque los productos provienen de cadenas de producción más amplias y globalizadas, donde se pierde la conexión directa con quienes los elaboran.
Diferencias entre los espacios comerciales tradicionales y los espacios de consumo estandarizados
Los espacios comerciales tradicionales no sólo permiten satisfacer necesidades cotidianas, sino que también generan vínculos entre productores, consumidores y proveedores de materias primas, fortaleciendo las relaciones dentro de la comunidad. Sin embargo, estas formas de relación han cambiado con el tiempo. Actualmente, gran parte de los productos provienen de mercados globales y de productores que muchas veces desconocemos, lo que ha generado formas de consumo más homogéneas entre distintas sociedades. Aunque siguen existiendo maneras de diferenciarse socialmente, estas ya no están tan ligadas al mercado local ni a una identidad territorial, sino a la participación en dinámicas de consumo global.
Si una ciudad pierde progresivamente sus negocios históricos, ¿qué efectos podría tener eso en la manera en que las futuras generaciones se relacionan con su historia local?
Cuando la economía cambia de manera tan profunda como lo ha hecho en las últimas décadas, no solo desaparecen ciertos negocios, sino también formas completas de organizar la vida, trabajar y satisfacer necesidades. Estos cambios dan paso a nuevas dinámicas económicas y sociales, pero al mismo tiempo generan una mirada al pasado, recordando cómo era la vida antes de la llegada de la producción industrial y los mercados globales. Con el tiempo, estas experiencias pasan a formar parte de la memoria colectiva, aunque corresponden a formas de vida que ya no existen.
Los negocios tradicionales son mucho más que espacios comerciales, ya que forman parte de la historia, la cultura y la identidad de una comunidad. Su permanencia permite mantener vivas experiencias, costumbres y formas de relacionarse que han marcado a distintas generaciones. Por ello, reflexionar sobre su valor invita también a pensar en cómo las ciudades pueden avanzar y transformarse sin perder aquellos elementos que les otorgan carácter y sentido de pertenencia.
Escrito por Fernanda Herrero
